¿QUIÉN ES REALMENTE YAMADA?
Cuando pensamos en Yamada, lo primero que seguramente se nos viene a la cabeza es esa cajera amable, sonriente y siempre correcta que atiende en Super S.
Pero esa es solamente una parte de ella.
A lo largo de la historia hemos conocido también a Tayama: una versión mucho más directa, relajada y provocadora que aparece cuando termina su jornada de trabajo. Al principio, esa diferencia podía parecer simplemente parte del juego que Yamada mantenía con Sasaki, pero cuanto más conocemos su pasado y sus problemas, más claro queda que detrás de ambas facetas existe una mujer bastante más complicada de lo que parecía.
Yamada lleva años aprendiendo a adaptarse a lo que los demás esperan de ella. Aprendió a sonreír, a tratar con clientes difíciles, a esconder cuando algo le molesta y, con el tiempo, también a comportarse como si pudiera resolver prácticamente cualquier problema por su cuenta.
Eso funciona mientras las cosas están bajo control.
El problema aparece cuando dejan de estarlo.
Porque si algo ha demostrado su historia más reciente es que Yamada sabe muy bien cómo aparentar que está bien, pero no necesariamente cómo reconocer cuando necesita que alguien la ayude.
LA YAMADA QUE CONOCIMOS
Cuando conocemos a Yamada, parece tenerlo todo bajo control.
Trabaja como cajera en Super S, trata bien a los clientes y casi siempre recibe a Sasaki con aquella sonrisa que termina convirtiéndose en uno de los pequeños momentos que él espera después de una larga jornada.
Desde el punto de vista de Sasaki, Yamada parece prácticamente perfecta.
Es amable, atenta, atractiva y tiene esa capacidad de hacer que unos cuantos minutos dentro de un supermercado cambien completamente el ánimo de alguien que viene agotado del trabajo.
Pero nosotros, como lectores, descubrimos bastante rápido que esa Yamada no representa todo lo que ocurre dentro de ella.
Fuera del uniforme cambia su forma de vestir, su manera de hablar e incluso la actitud con la que se relaciona con los demás.
Eso no significa que la Yamada del supermercado sea falsa.
La sonrisa, la amabilidad y la preocupación que muestra por las personas son reales.
Simplemente forman parte de una versión de sí misma que aprendió a construir y perfeccionar durante años.
Y entender de dónde salió esa versión es importante para comprender buena parte de sus problemas actuales.
ANTES DE SER LA YAMADA DE HOY
Yamada comenzó a trabajar en Super S siendo todavía muy joven.
Y una de las cosas más interesantes de su pasado es que la chica que entró inicialmente a trabajar allí era bastante diferente de la cajera que conocemos actualmente.
Atender a los clientes no se le daba particularmente bien y sonreír tampoco parecía algo natural para ella.
Eso resulta curioso cuando pensamos en el enorme peso que tiene su sonrisa dentro de la historia.
Para Sasaki, precisamente esa sonrisa termina convirtiéndose en una especie de refugio después del trabajo, pero para Yamada fue algo que tuvo que aprender poco a poco.
Los años dentro de Super S fueron moldeando su comportamiento.
Aprendió cómo hablar con los clientes, cómo mantener una expresión agradable y cómo separar determinadas emociones personales de lo que necesitaba mostrar mientras estaba trabajando.
Y esa capacidad de adaptarse terminaría convirtiéndose en una de sus mayores fortalezas.
Aunque también, con el tiempo, en uno de sus mayores problemas.
Porque Yamada se volvió muy buena mostrando la versión de sí misma que la situación necesitaba.
APRENDIÓ A SONREÍR
Los primeros años de Yamada en Super S tampoco fueron especialmente sencillos.
Trabajar atendiendo al público significa encontrarse con todo tipo de personas y, siendo todavía muy joven, tuvo que enfrentarse a clientes y situaciones que terminaron marcando bastante su forma de relacionarse con los demás.
Uno de esos episodios estuvo relacionado con un cliente especialmente problemático.
Aquella experiencia no solamente afectó la manera en la que Yamada veía su trabajo, sino que también terminó conectándose de una manera bastante curiosa con Sasaki muchos años después.
Y ahí encontramos algo interesante.
La sonrisa que Sasaki admira tanto no nació simplemente porque Yamada fuera una persona naturalmente alegre.
Detrás hubo experiencia, esfuerzo y también momentos desagradables.
Con el tiempo aprendió a mantener la calma incluso cuando estaba incómoda, a tratar correctamente a personas que podían resultarle difíciles y a continuar trabajando sin mostrar necesariamente lo que estaba sintiendo.
Ese mecanismo le sirvió durante años.
Pero también empezó a enseñarle una idea peligrosa:
que muchas veces era más fácil esconder lo que le ocurría que explicar que algo no estaba bien.
ENTONCES APARECIÓ TAYAMA
Y después apareció Tayama.
Aunque realmente siempre estuvo ahí.
Tayama no es otra persona ni una personalidad completamente separada. Es Yamada cuando ya no necesita comportarse exactamente como la cajera de Super S.
Fuera del trabajo cambia su apariencia, muestra sus piercings, viste de una manera mucho más llamativa y se permite comportarse con bastante más libertad.
Es directa, juguetona y disfruta especialmente provocando a Sasaki.
Cuando lo conoce detrás del supermercado y decide presentarse como Tayama, todo parece comenzar como una pequeña broma.
Sasaki no reconoce a la cajera que tanto admira y Yamada descubre que puede relacionarse con él desde una posición completamente diferente.
Como Yamada recibe su admiración.
Como Tayama puede bromear con él, molestarlo y conocer una parte mucho más cotidiana de su personalidad.
Al principio aquello resulta divertido.
Pero el problema de mantener un juego durante demasiado tiempo es que, eventualmente, puede dejar de sentirse como un juego.
SASAKI CAMBIÓ EL JUEGO
Al comienzo, Yamada parece disfrutar especialmente de las reacciones de Sasaki.
Lo provoca, juega con sus palabras y aprovecha constantemente el hecho de que él todavía no entiende quién tiene realmente delante.
Pero poco a poco ocurre algo que probablemente ella tampoco esperaba.
Empieza a importarle.
Los encuentros detrás del supermercado dejan de ser simplemente una forma divertida de pasar el tiempo después del trabajo.
Yamada empieza a esperar que Sasaki aparezca, se preocupa cuando algo le ocurre y comienza a darle cada vez más importancia a lo que él piensa de ella.
También aparecen los celos, las inseguridades y esa necesidad cada vez más evidente de saber qué lugar ocupa realmente dentro de la vida de Sasaki.
Lo que empezó como una situación que ella controlaba comienza a convertirse en algo emocionalmente mucho más complicado.
Porque Yamada puede provocar a Sasaki con bastante facilidad.
Lo que le resulta mucho más difícil es decir abiertamente lo que siente.
Y ahí encontramos otra contradicción importante del personaje.
La Tayama segura y provocadora puede acercarse muchísimo a Sasaki, pero Yamada todavía necesita proteger una parte de sí misma.
DOS VERSIONES, UNA MISMA MUJER
Con el tiempo, la existencia de Yamada y Tayama empieza a crear un problema que al principio no parecía importante.
Sasaki siente cosas diferentes por cada una.
Yamada es aquella cajera que admira desde cierta distancia.
Tayama es la mujer con quien se sienta a fumar, conversar y compartir momentos después del trabajo.
Para Sasaki parecen dos relaciones distintas.
Para Yamada no.
Ambas son ella.
Y llega un momento en que escuchar cómo Sasaki habla de Yamada mientras está sentado frente a Tayama deja de resultar simplemente gracioso.
Porque en el fondo Yamada empieza a querer algo bastante sencillo:
que Sasaki conozca a la mujer completa.
No solamente a la cajera amable que siempre tiene una sonrisa preparada.
Tampoco únicamente a la Tayama atrevida que parece tener respuesta para todo.
Quiere que ambas puedan existir delante de él sin necesidad de ocultarse.
Y eso convierte la revelación de su identidad en algo mucho más importante que resolver una broma narrativa.
También significa aceptar la posibilidad de que Sasaki conozca partes de ella que quizás no sean tan bonitas ni tan fáciles de manejar.
QUERER PODER CON TODO
Aquí es donde la historia reciente empieza a mostrar otra faceta de Yamada.
Durante mucho tiempo la vimos como alguien independiente, decidida y bastante capaz de resolver sus propios problemas.
Pero esa misma independencia empieza a convertirse en una carga cuando Yamada comienza a exigirse demasiado.
Trabajo, estudios, responsabilidades personales y asuntos relacionados con su pasado empiezan a acumularse al mismo tiempo.
La reaparición de Noma también termina removiendo conflictos que todavía no conocemos completamente.
Y esto último conviene dejarlo claro: el manga todavía no ha explicado todos los detalles de aquella relación ni exactamente qué ocurrió entre ambos.
Lo que sí podemos ver son las consecuencias.
Yamada duerme menos, se esfuerza más y parece convencida de que simplemente tiene que continuar hasta resolverlo todo.
Cuando otras personas intentan ayudarla, muchas veces su primera reacción es rechazar esa ayuda.
No necesariamente porque no confíe en ellas.
Más bien porque aceptar que necesita ayuda también implica aceptar que, esta vez, quizás no puede con todo.
Y para alguien que lleva tantos años aprendiendo a controlar lo que muestra a los demás, eso puede resultar bastante difícil.
CUANDO LA SONRISA YA NO ES SUFICIENTE
Los capítulos más recientes han llevado esta característica de Yamada hasta un punto mucho más serio.
La presión termina afectando su comportamiento y también la forma en la que trata a las personas que intentan acercarse a ella.
Su reacción con Sasaki es probablemente el ejemplo más evidente.
No porque convierta automáticamente todo lo que hizo en algo justificable, sino porque demuestra hasta qué punto había llegado a deteriorarse emocionalmente.
Yamada, precisamente la persona que durante tantos años aprendió a sonreír mientras escondía lo que sentía, termina llegando a un momento en el que esa máscara ya no funciona.
Ahí también cobra mucho peso la gente que tiene alrededor.
Obata, Kawakami, Gotou y otras personas de Super S empiezan a demostrarle que no está tan sola como parece creer.
Y poco a poco aparece algo que para Yamada resulta muchísimo más difícil que trabajar duro:
admitir que no está bien.
También empieza a reconocer algo mucho más personal.
Quiere ver a Sasaki.
Después de tanto tiempo jugando con indirectas, provocaciones y dobles identidades, quizás uno de sus mayores avances sea precisamente poder aceptar una necesidad tan sencilla.
¿QUIÉN ES REALMENTE YAMADA?
Entonces, ¿quién es realmente Yamada?
No es solamente la cajera sonriente de Super S.
Tampoco es únicamente Tayama, la mujer segura y provocadora que fuma detrás del supermercado.
Ambas forman parte de ella.
Yamada es alguien que comenzó a trabajar siendo muy joven y que poco a poco aprendió a adaptarse a las personas y situaciones que tenía delante.
Aprendió a sonreír cuando era necesario, a esconder cuando algo le incomodaba y a continuar incluso cuando las cosas empezaban a pesar demasiado.
Durante mucho tiempo eso la hizo parecer increíblemente fuerte.
Pero ser fuerte no significa necesariamente saber cuándo detenerse.
Y quizás ahí esté una de las partes más importantes de su evolución.
Su verdadero crecimiento no consiste solamente en que Sasaki descubra que Yamada y Tayama son la misma mujer.
Consiste en que ella misma deje de sentir que necesita mostrar únicamente las partes de sí misma que tiene bajo control.
Porque permitir que alguien conozca quién eres realmente también significa dejar que te vea cuando estás cansada, confundida, asustada o simplemente cuando ya no puedes con todo.
Y quizás esa sea la Yamada que todavía estamos empezando a conocer.
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